42x28,5
En esta
pintura doy vida a una criatura híbrida entre el ave y el símbolo. Esta figura
fantástica, construida a partir de patrones ornamentales, líneas repetitivas y
un diseño meditativo, parece emerger de un sueño en trance. Su cuerpo está
minuciosamente trabajado con texturas densas, floraciones gráficas y formas que
evocan tanto el plumaje como lo cósmico. Las estrellas en el pico, las flores
que brotan de su cuello, y el mandala central en su torso refuerzan la noción
de este ser como un mensajero entre mundos, una especie de guardián mitológico
del inconsciente. Este pato onírico es una construcción simbólica que invita al
juego, al misterio y a la contemplación.