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Esta
pintura nos invita a atravesar el umbral entre lo visible y lo
simbólico, entre lo onírico y lo emocional. Esta obra se despliega como un mapa
interior en donde formas metamórficas, criaturas híbridas y corrientes
cromáticas fluyen en una coreografía intuitiva, evocando visiones surgidas del
inconsciente profundo. Aquí, los límites entre cuerpo, espíritu y naturaleza se
diluyen en una sinfonía visual donde la intuición guía tanto al trazo como al
espectador. Es un viaje interno que se convierte en ritual de transformación y
autoconocimiento.