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Es un autorretrato simbólico y onírico que fusiona lo animal, lo cósmico y
lo sonoro en una figura híbrida entre felino, música y cielo. Ella es una criatura
de otro plano, una mensajera entre mundos. En esta pintura, invoco el poder de
lo femenino y felino en su dimensión espiritual, conectando lo telúrico con lo
celeste. Ella es el personaje onírico y representante de mi proyecto de música
experimental Ouranoise. La palabra "Ouranoise", una fusión de
"Ouranos" (cielo en griego) y "noise" (ruido/sonido), se convierte en un
manifiesto poético del caos armónico: ese ruido interior que, transformado, da
lugar a la creación. Esta gata del cielo se sitúa entre la luna llena y el
ruido celestial, entre el misterio y la música con su pecho abierto a la
vibración, recordando que todo vibra en el momento del ensueño para crear.