Acuarela,
tinta china, acrílicos y pigmento metálico sobre papel
Es un viaje iniciático hacia lo profundo de la naturaleza cósmica. Un ser,
mitad espíritu, mitad bestia, danza sobre el lomo de una tortuga ancestral que
atraviesa las aguas oceánicas. En la superficie, un cielo psicodélico explota
en nubes coloridas y lunas metálicas; bajo el agua, el mundo submarino florece
con peces, estrellas de mar, corales y medusas como dueños de la memoria
oceánica. La figura central, se proyecta como una criatura puente entre mundos,
como símbolo del renacer animal que habita en cada ser humano. La tortuga
símbolo de la sabiduría terrestre y el oso símbolo de la protección nos conectan con la naturaleza
y nos transportan en este despertar hacia un horizonte cósmico donde
todo prospera, se transforma y respira. Aquí, lo animal, lo vegetal, lo
acuático y lo estelar se entrelazan para contarnos una historia de origen, de
poder y de comunión con el Todo.