25x17
En esta
pintura emerge una figura protectora y ambigua que fusiona lo animal con
lo humano en un espacio de penumbra simbólica. Se trata de una relación íntima
entre la madre y la criatura que abraza: ambas se funden entre curvas felinas,
rostros místicos y texturas cargadas de intención. El fondo negro profundo no
es solo vacío, sino útero cósmico donde germina esta conexión primordial. Los
cuerpos y sus energías de esta pintura se trasforman en paisajes internos,
habitados por fuerzas híbridas que invitan a contemplar lo mágico que habita en
la imaginación.