Tinta
china sobre papel
42x28,5
Esta
pintura se transforma en un ser híbrido entre flor, insecto y espíritu. El
personaje central, representa un tránsito de metamorfosis interior. A su
alrededor, criaturas fantásticas acompañan este viaje visual que es un sendero
del alma, donde lo vegetal y lo humano se entrelazan, evocando el poder de lo
natural como guía espiritual. La obra es un canto a la imaginación, al
crecimiento desde lo sensible y a la comunión con los ciclos vitales.